Synthetic Garden: cuatro flores intervenidas y una pregunta incómoda

Synthetic Garden son cuatro pinturas dentro de mi colección de Naturaleza Abstracta. Salieron de una idea que llevaba tiempo dándome vueltas: la intervención humana en la genética de la naturaleza.
Ya sabemos que el ser humano lleva mucho tiempo modificando plantas, frutas y verduras. A veces por rendimiento y a veces solo por estética, para que lo que vemos sea más bonito, más llamativo, más vendible. Quise pintar cuatro especies de flores que están intervenidas, o que se ven colapsadas dentro de esa abstracción.
Los cuatro elementos que sostienen la serie
La intervención humana
La presencia humana no aparece como figura. Aparece como huella.
La metí a través de pinceladas bastante agresivas, colores poco usuales en la naturaleza y algunas geometrías que recuerdan a circuitos o a patrones de laboratorio. Nadie sale en el cuadro, pero se nota que alguien estuvo ahí tocando.
La abstracción
Hay referencias florales y vegetales, pero el tratamiento es abstracto: formas estilizadas, colores saturados, gestos muy expresivos.
Lo elegí porque la abstracción permite proponer en vez de describir. Si pinto la flor tal cual, cierro la lectura. Si la abstraigo, el que mira tiene que poner algo de su parte.
La tensión entre lo natural y lo artificial
Las obras cruzan ese límite a propósito, con contraste, disonancia e híbridos. La idea es que te haga dudar de qué estás viendo: qué parte de esto es natural y qué parte está intervenida.
La estética de futuro-pasado
El conjunto puede leerse como un jardín utópico o como uno distópico. Es familiar y extraño al mismo tiempo, un espacio natural que ha sido sintetizado. De ahí sale el nombre: jardín sintético.
Lo que quiero que le pase a quien las mire
Mi intención con estas cuatro obras es invitar a preguntarse cosas. Me encantaría que delante de ellas apareciera alguna de estas:
- ¿Qué ocurre cuando la naturaleza ya no se deja ser, sino que se diseña?
- ¿Qué estéticas, formas y colores nuevos emergen cuando la biología se encuentra con la tecnología?
- ¿Qué implicaciones éticas, culturales y ambientales tiene esa intervención?
- ¿Es un jardín utópico donde modificar es mejorar, o una distopía silenciosa donde la manipulación desplazó a la espontaneidad?
No tengo la respuesta y tampoco quiero darla. Las obras tienen que transmitir la dualidad: belleza e inquietud a la vez, crecimiento y control, naturaleza espontánea y mano que la moldea.
Casi nada de lo que comes es natural
Esta parte no me la inventé para la serie, es historia agrícola y me parece fascinante.
El maíz viene del teosinte, una hierba mexicana cuyas mazorcas medían unos pocos centímetros y tenían una docena de granos duros. Lo que hay hoy en un campo de maíz es el resultado de miles de años de selección humana.
La zanahoria no era naranja. Las había moradas, blancas y amarillas, y la naranja se popularizó por selección en los Países Bajos a partir del siglo XVII.
El plátano que compras es un clon. Casi todos los que se venden en Europa son de la variedad Cavendish, sin semillas viables, propagados vegetativamente. Es decir: todos son genéticamente el mismo plátano.
Y el brócoli, la coliflor, la col rizada, el repollo y las coles de Bruselas son la misma especie, Brassica oleracea, empujada en direcciones distintas según qué parte de la planta interesaba engordar.
Cuando ves eso junto, la frontera entre natural e intervenido deja de existir. Ya la cruzamos hace milenios, solo que despacio y sin llamarlo ingeniería.
Por qué esto no va solo de flores
Lo que me interesa de verdad es que esa operación no la hacemos únicamente con la naturaleza. El ser humano interviene casi todo con la intención de mejorarlo, y al final no sabemos si esa mejora nos está llevando a algo mejor o no.
Las flores son la excusa. La pregunta es más grande.
Si al mirarlas te resultan bonitas y a la vez te incomodan un poco, están funcionando.
Las obras disponibles de esta colección están en la galería. La otra serie con concepto que tengo abierta es Viaje Iniciático.