Jardín Azul
Un macizo de rosas azules y blancas repartidas por toda la superficie, sin centro ni jerarquía: una docena de flores del mismo tamaño, ninguna más importante que otra.
Cada rosa se construye girando el pincel cargado sobre sí mismo, con azul cobalto en el corazón y blancos rotos en el borde exterior. Entre ellas el verde no se queda quieto: son trazos curvos de esmeralda, oliva y verde manzana que giran en la misma dirección que las flores y hacen que todo el cuadro parezca rotar despacio.
El azul y el verde son vecinos en el círculo cromático, así que el conjunto no contrasta, se funde. Las flores se distinguen solo por el blanco de sus filos.
Sin fondo ni horizonte: es un trozo de jardín visto tan de cerca que ya no se sabe dónde acaba.
Sobre papel de alto gramaje, formato A3 (aprox), firmada.