El gramaje del papel de acuarela: qué significan los 300 g y por qué te cambian el resultado

Cuando empecé con la acuarela compraba el papel por el precio y por la marca que me sonaba. Perdí bastantes pinturas así. No porque dibujara mal, sino porque el papel se rendía antes que yo: se ondulaba, absorbía el color de golpe y dejaba unos cercos secos que no había manera de arreglar.
El número que aparece en la portada del bloc explica casi todo eso. Vale la pena entenderlo.
Qué es el gramaje, literalmente
El gramaje es lo que pesa un metro cuadrado de ese papel, en gramos. Un papel de 300 g/m² pesa 300 gramos por metro cuadrado. Ya está, no hay más misterio.
Lo que pasa es que ese peso es un buen indicador indirecto del grosor y de la cantidad de fibra que tienes debajo del pincel. Más fibra significa más agua absorbida antes de que la hoja se sature y empiece a deformarse.
Si compras papel de marcas estadounidenses verás libras en vez de gramos, y el número no se parece en nada. La equivalencia que uso de memoria: 90 lb son unos 190 g/m², 140 lb son 300 g/m², y 300 lb son 640 g/m². Ojo con la coincidencia de que 300 lb y 300 g/m² no son lo mismo, porque ahí me confundí más de una vez.
Qué te puedes esperar de cada gramaje
Menos de 200 g/m²
Es papel de práctica. Aguanta lápiz, tinta, un lavado ligero. En cuanto le metes agua de verdad se abomba y forma valles donde el pigmento se acumula. Para bocetos y para probar mezclas va perfecto, y es barato, que también cuenta cuando estás aprendiendo.
300 g/m²
Es el estándar y donde vive el 90% de lo que pinto. Aguanta lavados húmedo sobre húmedo, levantar color con un pincel limpio y hasta algo de raspado suave. Se sigue ondulando si lo empapas de lado a lado, pero se recupera bastante al secar y con un poco de peso encima queda plano.
640 g/m²
Esto ya es casi cartón. No se mueve ni empapándolo. Lo reservo para piezas grandes con mucha agua o para trabajos que van a estar mucho tiempo mojados. Es caro y tarda una eternidad en secar, así que no lo saco para todo.
Por qué se ondula el papel (y qué hacer)
La fibra de celulosa se hincha al mojarse. Como la hoja está sujeta solo por los bordes, o por nada, la parte mojada se expande y no tiene a dónde ir, así que sube. Eso son las ondas.
Hay tres maneras de convivir con eso:
- Usar más gramaje. La solución perezosa y la que funciona.
- Estirar el papel antes de pintar: lo mojas entero, lo pegas por los cuatro lados con cinta de papel engomada sobre un tablero y lo dejas secar tenso. Al pintar ya no se mueve.
- Usar blocs encolados por los cuatro cantos, esos que vienen pegados como una libreta sin anillas. Hacen el estirado por ti y se separa la hoja con una espátula al terminar.
Yo estiro solo cuando la pieza es grande o cuando sé que voy a inundar el papel. Para el día a día, 300 g y a pintar.
El grano importa tanto como el peso
El mismo gramaje viene en tres texturas y cambian por completo el resultado.
El satinado (hot press) es liso. El pigmento se desliza y los bordes quedan nítidos. Es el que uso para botánica y para cualquier cosa con detalle pequeño. Perdona poco: cada movimiento del pincel se ve.
El grano fino (cold press) tiene una textura media y es el más versátil. Si tuviera que quedarme con uno, sería este.
El grano grueso (rough) tiene valles marcados donde el pigmento se deposita y deja ese efecto granulado tan bonito en cielos y fondos. En detalle pequeño es una pesadilla.
Lo que de verdad marca la diferencia: algodón y encolado
Aquí va la parte que a mí nadie me explicó. Dos papeles de 300 g pueden comportarse de forma completamente distinta.
El primero es de qué está hecho. El papel de celulosa viene de pasta de madera y es más barato. El de algodón 100% tiene fibra más larga y más resistente: aguanta más agua, permite levantar color sin destrozar la superficie y mantiene el brillo del pigmento. Un 300 g de celulosa y un 300 g de algodón no son el mismo papel ni de lejos.
El segundo es el encolado (sizing), que es una capa de cola aplicada al papel para que el agua no se absorba instantáneamente. Sin encolado, el papel actúa como una servilleta: el color entra y se muere ahí, apagado. Con buen encolado el agua se queda un rato en la superficie, y ahí es donde ocurre la acuarela: puedes empujar el pigmento, mezclarlo, levantarlo.
Si alguna vez pintaste y el color se secó muchísimo más apagado de lo que lo veías mojado, y culpaste a la pintura, probablemente era el papel. Me pasó durante meses.
Cómo elijo yo
Trabajo con dos papeles en paralelo y cada uno tiene su función.
Para obra, un bloc Canson de 300 g en A3, grano fino. Es superresistente, la textura es muy buena y aguanta lo que le eches.
Para practicar sin pensar, blocs económicos de 180 g en A4. Este es tan importante como el otro: hay que perderle el miedo al papel y crear, crear, crear. Como es barato, no me importa destruirlo, y de ahí sale la mitad de lo que aprendo.
Un consejo que me habría ahorrado tiempo: prueba un papel nuevo con un ejercicio tonto antes de estrenarlo con algo que te importe. Un cuadrado de degradado y otro de levantar color te dicen en cinco minutos cómo se va a portar.
Si quieres ver estos papeles en piezas terminadas, las obras disponibles están en la galería.